"Mi mayor miedo era que Pelusa no se lo comiera. Es la gata más tiquismiquis que he tenido en mi vida rechaza medicinas, suplementos, dental treats, hasta le cambié el plato una vez y dejó de comer dos días. Así que de plano pensé que iba a ser otro gasto tirado a la basura. Empecé poniendo poquitito mezclado en su comida húmeda, nada más para probar. Se lo comió completo sin detenerse. Me quedé viéndola como esperando que lo escupiera, pero ni volteó a ver. Fui subiendo la cantidad hasta la cucharadita completa y nunca la rechazó. Como al mes ya se le notaba el aliento diferente y la línea café que tenía en los molares de atrás se veía más clarita. Para cualquiera que tenga un michi difícil, eso fue lo que más me importó: que por fin encontré algo que ella acepta sin pelea. Ya me había hecho a la idea de que no había manera de cuidarle los dientes en casa."
