"Fui a urgencias tres veces convencido de que me estaba dando un infarto. El ardor en el pecho era tan fuerte que ya no sabía qué era el corazón y qué era el reflujo. Todos los estudios salían normales, pero el ardor y la presión regresaban a los pocos días. Al final el cardiólogo me dijo que era reflujo severo. Llevaba años con omeprazol y ya no me hacía nada. Con el Reparador el ardor en el pecho ya casi no aparece, y de plano dejé de vivir con miedo a que me diera algo peor."
