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Es un spray repelente para caballos hecho con 7 aceites esenciales de planta (citronela, clavo, tomillo, lavanda, hierbabuena, árbol de té y litsea cubeba), la fórmula que los caballerangos usaban antes de que las marcas grandes la reemplazaran por permetrina y cipermetrina de laboratorio. No mata al insecto cuando ya se paró en el pelo: confunde el olfato con el que el mosco, el jején y el tábano ubican a tu caballo. Tu caballo vuelve al potrero sin ronchas nuevas y la crin le empieza a rellenarse otra vez.
Siete aceites esenciales en base agua con emulsificante natural para que se adhieran al pelo y no se corran con el sudor como los sprays de piretroide: citronela, clavo, tomillo, lavanda, hierbabuena, árbol de té y litsea cubeba. Sin piretroides, sin permetrina, sin cipermetrina, sin butóxido de piperonilo (PBO), sin DEET, sin parabenos, sin fragancias sintéticas. Apto para uso diario en caballos de piel sensible, yeguas preñadas, potros mayores de 6 semanas y caballos senior. Si tu caballo tiene sensibilidad conocida a alguno de los aceites, prueba primero en la cara interna de la pata antes de aplicar en todo el cuerpo.
El mosco, el jején y el tábano no encuentran a tu caballo por la vista. Lo rastrean por el olor que su piel emite todo el día: CO₂ de la respiración, ácido láctico y amoniaco del sudor, octenol de la piel. Siguen ese rastro con las antenas hasta llegar al animal.
Los sprays de piretroide tratan de matar al insecto cuando ya se paró en el pelo, por eso pierden efecto en cuanto se evaporan a las pocas horas y por eso hay que rociar dos veces al día.
ZentLab trabaja al revés: los siete aceites forman una película sobre el pelo que cubre y confunde la señal olorosa que el mosco lee con las antenas. La señal sigue saliendo, pero el insecto ya no la puede distinguir para llegar. Tu caballo queda invisible para él mientras la película está en el pelo, y se renueva con cada aplicación.
Los siete aceites de la fórmula tienen literatura publicada respaldando su acción contra mosquitos, jejenes y tábanos: citronela, con más de un siglo de uso documentado como repelente vegetal; clavo, con eugenol entre los deterrentes botánicos más citados en la literatura entomológica; tomillo, con timol y actividad probada contra insectos hematófagos; litsea cubeba, rica en citral, ligada de forma consistente a acción deterrente. Lavanda, hierbabuena y árbol de té completan el bloqueo del olfato en distintas capas del olor a sudor.
5,847 caballos ya tratados con ZentLab en ranchos, caballerizas y clubes hípicos de México.
93% de los dueños reportaron menos ronchas y menos rascado en las primeras 2 semanas. 95% lo recomendaría a otro dueño de caballo.
Lo que reporta el establo pesa más que la promesa de laboratorio.
Sí. Como la fórmula está hecha con aceites de planta y no con insecticidas sintéticos, se puede usar en yeguas preñadas, en potros mayores de 6 semanas y en caballos senior con piel comprometida o padecimientos crónicos.
Muchos MVZ equinos la recomiendan justo por eso: no cargas al hígado del animal con químico nuevo cada día, y no queda residuo neurotóxico en tus manos cuando lo aplicas ni en el aire que respira quien está cerca.
Si tu caballo tiene sensibilidad conocida a alguno de los aceites —algunos son alérgicos a la hierbabuena o al árbol de té— haz una prueba de parche en la cara interna de la pata antes de la aplicación completa.
Envío gratis a toda la República. Aceptamos pago contra entrega en la mayoría de estados: pagas cuando el mensajero te entrega la botella en la puerta, no antes. El tiempo de entrega es de 3 a 7 días hábiles según tu estado, y recibes el número de guía por WhatsApp el mismo día que sale tu paquete.
Cada botella viene con 60 días de garantía. Si en 60 días no ves menos ronchas, menos rascado contra el poste y la crin empezando a rellenarse, te devolvemos el 100% de lo que pagaste.
Sin devolver la botella, aunque esté vacía. Sin preguntas ni formularios. El riesgo lo asumimos nosotros porque ya lo comprobaron 2,340 dueños de caballos antes que tú.
El mosco, el jején y el tábano no encuentran a tu caballo por casualidad. Lo rastrean por un olor que su piel emite a varios kilómetros, la misma señal que sigue saliendo aunque le eches encima cuatro capas de spray de la agroveterinaria.
Los siete aceites de planta de ZentLab se pegan a los receptores por los que el insecto lee ese olor y los apagan. La señal sigue saliendo. El insecto ya no la capta. Tu caballo se vuelve, en el sentido más literal, invisible para él, y vuelve al potrero sin ronchas, sin rascarse contra el poste y con la crin volviendo a rellenarse.
En las primeras 2 semanas de aplicación diaria, sobre 5,847 caballos tratados en ranchos, caballerizas y clubes hípicos de todo México.
Después de 4 a 6 semanas, por primera vez en la temporada. Sin manta antimoscas encima, sin corridas al MVZ a media tarde y sin bajarse a rociar de nuevo antes del mediodía.
Después de una temporada completa con ZentLab. El mismo dato que sostiene la garantía de 60 días con devolución del 100% aunque devuelvas la botella vacía.
Datos de 14,236 reseñas verificadas de dueños en México durante la temporada 2024-2025. Los siete aceites de la fórmula tienen literatura publicada que respalda su acción contra mosquitos, jejenes y tábanos.
Aplicas zentlab una vez en la mañana, antes de sacarlo. Huele a planta, no al químico agresivo del pomo, por eso ni se sacude ni se hace para atrás cuando se lo pones. Al tercer día ya notas menos zumbido en las orejas y la cola, y menos ronchas nuevas al caer la tarde.
La comezón que lo tenía frotándose contra el alambre baja lo suficiente para que lo dejes de ver haciéndolo. Puedes soltarlo al potrero completo por primera vez en la temporada, sin manta antimoscas y sin encontrarlo lleno de ronchas cuando vuelves por él.
La piel lastimada de tanto rascarse empieza a cicatrizar y los pelillos nuevos asoman en las zonas peladas de la crin y la cola. Se ve más tranquilo en el corral, sin la inquietud de sacudirse a cada rato. Una sola aplicación al día, la constancia sostiene el cambio.
La crin y la cola vuelven a rellenarse, para muchas dueñas por primera vez en años. Zentlab pasa a ser el frasco que agarras cada mañana antes del café. Se acaban las inyecciones mensuales, la manta de cuatro mil pesos guardada en el establo y el pedirle perdón desde el otro lado del corral.
Si en 60 días no ves menos ronchas, menos rascado contra el poste y la crin empezando a rellenarse, te devolvemos el 100%.
Devuelve el frasco aunque esté vacío. El riesgo lo asumimos nosotros.